El abuelo Mick


Por Divandino

Si bien el mundo del rock and roll siempre ha tenido el estigma de alberga una gran cantidad de virtuosos artistas o músicos, pero también de seres humanos incomprendidos y con severos problemas de adicción, ya sea a las drogas o al alcohol.

Existen bandas y solistas desde los tempranos años del rock como tal, cuando surgió como un género y una actitud, cuya bipolaridad terrenal alimenta su musa y por ende su inspiración. Esa doble cara se refiere a sopesar su genio musical y sus excesos.

No todos han salido airosos de esta curiosa pero grandilocuente contradicción. Muchos se quedaron en el camino, cuando sus demonios internos y terrenales dominaron al artista y al ser humano: ahí tienen a un Syd Barret, fundador de Pink Floyd, que si bien fue considerado casi una deidad en la composición musical, sus excesos lo obligaron a dejar la banda por muchos años, hasta su muerte en 2006; también a un Kurt Cobain, líder de Nirvana, quien no soportó la fama y el éxito y se dio un escopetazo en 1994.

Ejemplos como estos existen y quizá sigan existiendo en el rock y en el negocio de la música en general. Sin embargo, otros están vigentes y –dicho de manera coloquial- “al pie del cañón”; bandas y cantantes que superaron, de alguna manera, las etapas tormentosas de su carrera, que lograron superar la prueba de los excesos, de los altibajos, del éxito temprano y de un sinfín de vicisitudes.

Quizá los ejemplos más visibles sean el ex vocalista de los Stooges, Iggy Pop, el también vocalista de Aerosmith Steven Tyler, el mítico y sobreviviente del metal Ozzy Osborne, así como el veterano pero lleno de vitalidad Mick Jagger, insigne vocalista y líder de sus “Satánicas Magestades” The Rolling Stones.

Y hablamos en particular de Mick Jagger, quien el pasado jueves 26 de julio cumplió 75 años de edad, 56 de ellos dedicados a la música. Al igual que sus camaradas abusó de muchas sustancias ilegales habida y por haber, entre otros excesos; la diferencia, incluso con músicos de su edad, es que se mantiene activo y gozando de buena salud. Eso, en buena medida, a su disciplina del ejercicios físico heredada de su padre, quien fue un entrenador escolar.

Sir Michael Phillip Jagger, mejor conocido como Mick Jagger nació en la población de Dartford, Kent, en Inglaterra, un 26 de julio de 1943. Sus 5 décadas como líder de The Rollling Stones le han permitido ser reconocido a nivel internacional como uno de los personajes más influyentes en la historia del rock and roll. En 1989 fue incluido en el Salón de la Fama del Rock and Roll y en 2004 en el Salón de la Fama del Reino Unido con los Stone. Ya en 2003 había sido nombrado Caballero de la Orden del Imperio Británico por su aporte a la música popular.

Ha grabado 30 álbumes de estudio con los Rolling Stones y cuatro como solista.

Como toda estrella, como todo “rockstar”, su vida personal siempre acaparó los titulares de los diarios y revistas de espectáculos, ya fuese por sus relaciones de pareja o extramaritales, sus escándalos por declaraciones polémicas y su afición a las drogas o sus diferencias con los propios integrantes de su banda.

Por cierto, fue muy sonado su pleito en los 80 con Keith Richards debido a que Mick dejó colgada a la banda para embarcarse en una gira como solista. En 1990 se organizó una reunión en Barbados para limar sus asperezas.  Con Keith, hasta el día de hoy, comparte la autoría de las canciones de los Stones.

Mick Jagger siempre lo calificaron de infiel, mentiroso y de que solo ha mantenido a la banda vigente por dinero, lo cual puede ser posible, pero –creo- que el gusto por la música tiene mucho que ver para mantener viva ese “llama”, ese “gusanito” por el escenario y por las giras.



Este septuagenario del rock ha estado casado en dos ocasiones, con la nicaragüense Bianca De Macías y con la modelo Jerry Hall, antes ya había sostenido una relación con la actriz Marsha Hunt.  Ya a inicios del nuevo milenio sostuvo un noviazgo con la diseñadora de modas L’ Wren Scott, quien apenas en 2014 se suicidara en su departamento de Nueva York; tras la pérdida, se relacionó con la bailarina Melanie Hamrick, 43 años menor que él, y luego de otra ruptura inició un noviazgo con la modelo rusa de 32 Masha Rudenko.

Jagger tiene ocho hijos de cinco mujeres diferentes, cinco nietos y un bisnieto. Vaya, si se reunieran en alguna ocasión, ya no sabrían quién es el hermano, el medio hermano, el sobrino o el tío; lo único seguro es que todos son hijos del tremendo rockero.


Mick Jagger ha participado en el séptimo arte. Actuó en las películas “Performance” y “Ned Kelly” en 1970, “Freejack” en 1992, “Bent” en 1997 y en “The Man From Elysian Fields” de 2002; incluso estuvo a punto de participar en una cinta de la saga “Piratas del Caribe” junto a su compañero guitarrista y también actor Keith Richards.

Asimismo, en los últimos años colaboró con el laureado director Martin Scorsese en la producción de “Shine a Light”, un gran documental que retrata el directo y los entretelones de un concierto de The Rolling Stones en Nueva York, así como la magnífica serie de HBO “Vinyl” de 2016 cuyo primer capítulo en sí una película (solo se filmó una temporada).

Que decir de “The Rolling Stones Olé Olé Olé: A trip across Latin America”, un resumen fiel de esa gira que tocó las principales ciudades de latinoamérica, como Buenos Aires (Argentina),  Sao Paolo, Rio de Janeiro y Porto Alegre (Brasil), Santiago (Chile), Bogotá (Colombia), Montevideo (Uruguay), Lima (Perú), la Ciudad de México y,  cerrando con broche de oro, en la mítica ciudad de La Habana (Cuba).




El valor neto de su patrimonio ha sido estimado en más de 350 millones de dólares, pero su valor para el rock y la música en general es mayor, ya que es un personaje que le dio personalidad al rock y, sobre todo, a la figura del “rockstar” que, mientras la edad se lo permita, seguirá en los escenarios.

Síguenos en:
Twitter: @lalibelularadio
Facebook: La Libélula Radio
Escucha lo mejor del rock, indie y música electrónica en www.lalibelularadio.com

EL PALOMAZO
Una prueba de la vitalidad y energía del gran Mick Jagger

Jack White, la discreta reinvención


Por Divandino


En el universo de la música, concretamente en el universo del rock, desde el siglo pasado han surgido luminarias en el firmamento que han trascendido por su talento y persistencia; unos más que otros, unos de manera mediática, otros un tanto cerrados a cierto círculo.

Lo cierto es que, desde el nacimiento del rock como tal, incluso desde la evolución del blues y el soul, emergieron verdaderos genios que lo mismo escribían, componían, tocaban diversos instrumentos y cantaban. Ejemplos sobran.

Con la masificación de la industria musical y los avances tecnológicos, quizá es cada vez más difícil distinguir una verdadera propuesta orgánica, y decimos que orgánica cuando existe innovación y experimentación. Estas últimas características son las que alimentan día a día el espectro de un músico, pero un músico auténtico.

Con la llegada del nuevo milenio y con el constante reciclaje de estilos y sonidos, esas figuras o esos genios difícilmente se hacían visibles, y los que iban surgiendo lejos quedaban de un Bob Dylan, John Lennon, Roger Waters, Little Richard, Jimi Hemdrix, Ian Curtis, Bryan May, Thom Yorke o Court Cobain.

Sin embargo, sí nacieron genios musicales a partir de los 2 miles. Hablamos de un Julian Casablancas, vocalista y líder de The Strokes, Billie Joe Armstrong de Green Day, Dave Ghrol de los Foo Fighters o Jack White.

Nos detenemos en este último. John Anthony Gillis nació un 9 de julio de 1975 en Detroit, Michigan (Estados Unidos), pero su nombre artístico es Jack White cuyo apellido lo toma de su ex esposa y ex compañera en la banda The White Stripes, Meg White.

Jack White desde niño mostró su talento en la música y al ser ferviente católico, al igual que su familia, incursiona en diversos coros y grupos religiosos. Incluso, él mismo comenta que estuvo a punto de ingresar al seminario, pues su vocación religiosa era muy arraigada; sin embargo, el arte y su gusto musical –influenciado por el rock de los 60- fueron más fuertes y decidió seguir su instinto.

Como buen emprendedor, White tenía un próspero taller de tapicería, al tiempo de que probaba suerte ensayando con amigos músicos en algunas bandas y presentarse en bares y sitios locales sin mucha suerte. Pero es en 1997 cuando forma The White Stripes, luego de tocar con algunas bandas y casarse con Meg White, quien sería su compañera en la banda de imagen rojiblanca –aunque siempre se presentaban como hermanos-.

Fue con su tercer álbum (White Blood Cells) y con sencillos como “Fell In Love With A Girl”, junto con su respectivo y galardonado video, que despegan a nivel mundial. Se consolidarían con el siguiente material discográfico (Elephant) y con el hit más popular, “Seven Nation Army”.

A la par de su carrera con The White Stripes, en 2005 Jack formó la banda The Raconteurs  junto con viejos amigos, teniendo un estilo ácido y duro, el cual recibió muy buenas críticas. Pero su incansable búsqueda sonora y su hiperactividad musical, generan que en 2009 forme su tercera banda llamada The Dead Weather, con 2 integrantes de las bandas Queen Of The Stone Age y de la misma The Racounters, así como con la vocalista de The Kills.




Desde la formación de su primera agrupación, Jack White formó su propia disquera (Third Man Records) misma que ha editado las producciones de sus diferentes proyectos, así como de otros artistas y de diversos géneros.

Su ascendente carrera en la música le ha dado la oportunidad de explorar otros ámbitos, sobre todo en la pantalla grande. En el 2003 obtuvo un papel secundario en la cinta Could Montain, para la que también compuso algunos temas de su banda sonora. En 2008, junto con la cantante Alicia Keys, compuso el tema principal de la película de James Bond Quantum Of Solace; y en 2007 aparece personificando a Elvis Presley en la película Walk Hard.

Dada su condición de multiinstrumentista, productor y cantante, su capacidad de improvisación es sorprendente, hecho que le valió ser considerado dentro de los 100 mejores guitarristas de todos los tiempos por la revista Rolling Stone.


Tanto en cada uno de sus proyectos como en su carrera solista, Jack White ha demostrado tener esa vena creativa y la capacidad de reinventarse, de experimentar con nuevas y viejas tendencias. Por ejemplo, en su más reciente álbum (Boarding House Reach) utilizó un sistema de grabación de los años 70, pero al mismo tiempo experimentó con secuencias y sintetizadores.




Su estilo se caracteriza por tener las bases del garaje rock, con tintes psicodélicos sesenteros y muy buena inyección de sonidos funk y soul. Si a eso le sumamos unas letras simples pero con “felling”, tenemos a uno de los rockeros más prolíficos y vanguardistas del nuevo milenio, reflejándolo con mayor intensidad en sus discos solistas Blunderbuss, el extraordinario Lazaretto y el ya mencionado Boarding House Reach.




De manera muy particular, no podemos olvidar el día en que de manera fortuita conocimos al gran Jack White. Fue en el 2013, durante una vista al museo La Casa Azul de Frida Khalo en la CDMX, que nos topamos con un tipo altísimo, de 1.90 y tantos de estatura, muy blanco, casi como una vela, acompañado de 2 guardias afroamericanos y con cara de pocos amigos. Quizá por tener cierta duda sobre su identidad, fue que no pudimos ni siquiera saludarle o pedirle un autógrafo.

Jack White, quizá de manera discreta, le apuesta a la reinvención constante del rock and roll, a través de un estilo crudo, básico y experimental.

Síguenos en:
Twitter: @lalibelularadio
Facebook: La Libélula Radio
Escucha lo mejor del rock, indie y música electrónica en www.lalibelularadio.com

EL PALOMAZO
Algo con The White Stripes:

Con The Raconteurs:

Con  The Dead Weather:

Como solista:

El Rey Lagarto


Por Divandino

El llamado “Rey Lagarto”, ese personaje mítico en el universo del rock de todos los tiempos, el rockstar por antonomasia que fue la imagen a seguir por millones de jóvenes fanáticos, quien representaba la gloria, la irreverencia y la fama. Una estrella que en la cúspide del éxito fue víctima de sus excesos y que se apagó a tan solo 27 años, esa edad que guarda cierto embrujo o algún tipo de maldición y que alcanzó a otras figuras como Jimi Hendrix,  Kurt Cobain o Amy Winehouse.

James Douglas Morrison, conocido simplemente como Jim Morrison, nació el 8 de diciembre de 1943 en Melbourne, Florida (Estados Unidos), en su adolescencia tomó el gusto y el hábito de la lectura, estudio cine y empezó a escribir poesía. Gracias a ese talento y amor por la música, en 1966  conformó, junto con Ray Manzarek, Robby Krieger y Hihn Densmore, The Doors, una de las bandas más recordadas y alabadas del rock.

 “Ligh My Fire” es quizá la canción más representativa de la banda norteamericana, amén de ser su primer gran éxito internacional. “L.A Woman”, “Love Me Two Times”, The End”, “People Are Strange” o “Riders On The Storm” son temas que quien se jacte de ser rockero, o simplemente un buen melómano, las identifica de inmediato. Son de las que en cualquier bar –de esos llamados con rock en vivo - la banda local toca.

A las nuevas y no tan nuevas generaciones quizá no dimensionen la importancia y el legado de The Doors y, por supuesto, de Jim Morrison. Musicalmente aportaron cadencia, irreverencia y la teatralidad de un líder, de un vocalista y del peso que significa para la imagen de una banda. Imagen que, por ejemplo, retomaron muchos vocalistas de un sin número de bandas; en el rock en español solo basta recordar a Enrique Bumbury cuando era líder de Héroes del Silencio.

Claro, todo lo anterior, va de la mano de los excesos personales del propio Morrison con el abuso de sustancias legales e ilegales, y de su exhibicionismo en el escenario que muchas veces rebasó el pudor y el respeto del público (señas obscenas, cantar totalmente ebrio y drogado). Nada fuera de lo común hoy día, más si recordamos a un Charly García metiéndose sendos pases de coca a un lado del escenario –esa es otra gran historia, claro, y tampoco exclusivo de los rockeros -.

Como todo suceso escandaloso, repentino y con alto grado de conmoción, la muerte del Rey Lagarto, en particular, guardó cierto misterio y un sinfín de interrogantes. Unos hablan de un ataque al corazón por sobredosis de cocaína, otros por el consumo de heroína muy fuerte que le ocasionaría muerte accidental y otro más que habría muerto en el baño de un bar parisino, igualmente, por drogas y alcohol.

De acuerdo a un artículo de la revista Rolling Stone en 1971,  un mes antes de su deceso, Jim Morrison habría tenido una fuerte tos y que la madrugada de aquel 3 de julio se despertó muy inquieto y tosiendo con sangre en un hotel de Paris, Francia. Tras comentarle a su pareja (Pam Courson) que se sentía bien y que tomaría una ducha, esta lo encontró horas después en el baño aparentemente muerto y con una tenue sonrisa, pensando que quizá se trataba de una broma, pero realmente había perdido la vida.

En el certificado médico, la causa del fallecimiento se debió a un “fallo cardiaco” provocado por un coágulo y una complicación con neumonía. Sin embargo, el hecho de que el mánager de The Doors, Bill Sidons, haya dado a conocer la fatídica noticia hasta el día 9 de julio de ese 1971, aduciendo que se buscaba evitar un circo mediático, y de que nunca se hizo pública una imagen de Morrison muerto o en el féretro, alimentó un cúmulo de teorías y leyendas urbanas sobre la verdadera causa del deceso. Aunado a ello, nunca se realizó una autopsia al cadáver del cantante porque las leyes francesas no lo exigían y el sepelio se hizo cuatro días después.

Existen varias teorías de fans y de supuestos testigos de los hechos sobre la muerte del Rey Lagarto. Muchas de ellas, al puro estilo de Pedro Infante o Hitler, aseguraban que Jim Morrison no había muerto y que en realidad vivía apaciblemente, lejos de la fama y los reflectores.

Lo cierto es que JIm Morrison, desde hace 47 años, yace en uno de los sitios más visitados del cementerio Père-Lachaise en la capital francesa, junto a leyendas universales como el poeta y dramaturgo Oscar Wilde y la cantante de ópera María Callas.

Síguenos en:
Twitter: @lalibelularadio
Facebook: La Libélula Radio
Escucha lo mejor del rock, indie y música electrónica en www.lalibelularadio.com

EL PALOMAZO
En 1991 el polémico Oliver Stone dirigió The Doors, una película biográfica sobre la banda estadounidense, pero que ahonda en la vida intensa y fugaz de Jim Morrison. Cinta estelarizada por Val Kilmer y Meg Ryan. Muy recomendable. 

Un tema, sin duda, premonitorio: