Una reina, una diva


Por Divandino

A lo largo de la historia, en el mundo de la música siempre existirán íconos que han marcado con su talento y estilo propios época enteras; fenómenos que han sido un parteaguas en la evolución sonora, tanto de géneros como de la industria musical en sí misma.

La llamada “música disco” que todavía hace años acuñaba mucha gente para llamar a la música bailable, en especial al subgénero house –propia de la música electrónica-. Pues la música disco, como tal, tuvo al italiano Giorgio Moroder como uno de sus precursores en la creación de un sonido en particular, pero tuvo a Donna Summer como su imagen viva, como la máxima expresión de esa evolución, sobre todo en las pistas de baile.

En este 2018 se cumplen 6 años de su muerte.

Ladonna Adrian Gaines, mundialmente conocida como Donna Summer –nombre artístico que retomó del apellido americanizado de su ex esposo Helmuth Sommer, tras su estancia en Alemania - marcó todo un ciclo y es referencia indiscutible no sólo de las pistas de baile, sino también de la revolución sexual y bandera de la comunidad gay.

Summer nace un 31 de diciembre de 1948 en Boston (Massachusetts, Estados Unidos). Desde pequeña se interesó por la música y se integra a coros religiosos, tras mudarse a Nueva York forma una banda de pop rock donde logra cierto reconocimiento pero tiempo después se disuelve. A los 20 años actúa en algunas obras musicales, hecho que la obliga a viajar a Europa para actuar en una obra musical en sustitución de una de las actrices principales. Instalada en Alemania, donde actúa y canta en varios musicales, es en Austria donde lanza su primer single interpretado totalmente en alemán.

La cantante conoció en 1978 a su segundo esposo Bruce Sodano, que por esos años era miembro del grupo Brooklyn Dreams. Ambos se casaron en 1980, tuvieron dos hijas, y siguieron juntos hasta el fallecimiento de Summer.

Pero es en 1974 donde su carrera despunta verdaderamente. Ya como Donna Summer y tras conocer a los productores Giorgio Moroder y Pete Bellote, un año después edita el hit internacional “Love To Love You Baby”, el cual es parcialmente censurado en toda Europa por su alto contenido erótico y sexual, pero en Estados Unidos se convierte en todo un acontecimiento, sobre todo en la radio y clubes de moda como el Studio 54. Aunado a ello, descarriló de su cetro a otra de las grandes, Gloria Gaynor.





Este hit abona el terreno para otros temas claves en su carrera como “McArthur Park” en 1979 o “Bad Girls, Hot Stuff”, “On The Radio” y su entonces novedoso dueto con la otrora diva Barbra Streisand “No More Tears (Enough Is Enough)”.

En esta época se vivieron momentos álgidos de una auténtica guerra entre el rock y la música disco, pues incluso rockeros que se encumbraban en aquel entonces -entre ellos Frank Zappa- llevaron a cabo una campaña de desprestigio en contra del emergente movimiento; a esto hay que agregar que, gracias al éxito arrollador de la cinta “Saturday Night Fever”, estelarizaba John Travolta, y su banda sonora con los Bee Gees, ayudaron a internacionalizar la cultura disco.


Sin embargo, si hablamos de las canciones de Summer, tenemos que mencionar indiscutiblemente “I Feel Love”; un tema cuyo sonido suena hasta nuestros días atemporal, una perfecta obra producida por Giorgio Moroder y que ella le imprimió su sello característico. Es uno de los temas con más covers y con más sampleos en temas de los más diversos géneros. Es casi el “Santo Grial” de los dj’s y productores de música electrónica.

De los cinco premios Grammy que ganó en su carrera, destaca el que obtuvo en 1978 por el tema “Last Dance”, del soundtrack de la película Thank God It’s Friday –cual Godín actual diría “Gracias a Dios es Viernes”-. En 1980 es la primera artista contratada por el reconocido sello discográfico de David Geffen, luego de romper con su disquera Casablanca.

Es en este periodo, a inicios de los 80’s, que se aleja un poco de su sonido disco y bailable para explorar nuevos horizontes dentro de géneros más orgánicos como el rock o el sonido de moda, el New Wave; prueba de ello es el legendario tema “The Wanderer”. Tras romper musicalmente con Moroder, el famoso productor Quincy Jones le produce un disco con un éxito discreto.

En los años sucesivos, Donna Summer lanza algunos éxitos como “State Of Independence” (aquí, por cierto, colabora el entonces jovencito Michael Jackson) o el himno feminista “She Works Hard For The Money” cuyo título habla del momento personal que vivió la cantante en 1983: un álbum que tuvo que grabar con su antigua disquera, tan solo para saldar un contrato pendiente. Más adelante, a manera de un relanzamiento de su carrera y con un sonido muy parecido al de un Rick Astley o Samantha Fox, edita un disco del que sobresale el sencillo “This Time I Know It’s For Real”

En los 90 continúa con su actividad discográfica pero ya en menor cantidad, donde incluso incursionó en producciones de música góspel con un álbum navideño en 1994. A pesar del éxito modesto, obtuvo un Grammy en 1997 por una remezcla del tema “Carry On” –producido en su momento por Giorgio Moroder-.

Si bien Donna Summer gozó de gran éxito, sobre todo en los 70’s y 80’s, su carrera estuvo a punto de colapsar luego de hacer declaraciones desafortunadas en contra de la comunidad gay, a quienes culpaba de la propagación del Sida y de que dicho mal era un castigo divino. Asimismo, tras la fama, los viajes y el dinero, padeció severas depresiones que la obligaron a refugiarse en algunas drogas. Afortunadamente superó esta etapa, gracias en buena medida a su conversión religiosa.

La diva de la música disco grabó cerca de una veintena de discos. El último, Crayons, fue el último álbum de estudio y lo editó hace exactamente 10 años, en 2008. Fue en esta última etapa que fue muy criticada porque en sus presentaciones ya lucía físicamente débil, lo cierto es que su voz permanecía impecable.

Además de ser cantante, compositora y actriz, otra de sus pasiones fue la pintura, arte que la llevó a exponer en todo Norteamérica y Europa, de la mano –se dice, curiosamente- de Steven Spielberg, quien se convirtió en uno de sus máximos promotores. También escribió dos libros y se convirtió en productora cinematográfica en Hollywood.    

Donna Summer falleció un 17 de mayo de 2012, a los 63 años, al no superar una larga batalla contra un cáncer de pulmón. Al respecto, se habría comentado que dicho padecimiento mortal fue provocado por respirar partículas tóxicas, tras los atentados del 11-S en Nueva York; otras versiones giraron alrededor de que su enfermedad fue provocada por la inhalación de los gases de los óleos utilizados para pintar, tal como les ha sucedido a otros pintores.


El legado que dejó esta diva de la música está repleto de éxitos bailables y muy populares, un recuerdo permanente e inspiración constante para quienes son cantantes, músicos y productores. Porque Donna Summer es hablar de un referente del llamado “dance music” y que, además, conecta con una época de la cultura pop.

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EL PALOMAZO
El clásico de todos los tiempos, “I Feel Love”:

El ochenterísimo track “She Works Hard For The Money”

En una de sus últimas presentaciones junto al cantante británico Seal:

“I Feel Love” seguirá escuchándose en cada época:


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