Lenny Kravitz, por la reivindicación del rock


Por Divandino

Como se ha comentado un sin número de veces, el rock and roll no solo es un género sino una actitud que se puede presentar en otros estilos parecidos o muy disímbolos. Sin embargo, el rock como género se ha visto un tanto opacado los últimos años, dominado en el mainstream por géneros que han resultado más comerciales: desde la música dance electrónica (etiquetada como EDM) o el hip hop con una clara influencia norteamericana; vaya, hasta el reggaetón ha difuminado al buen rock –claro, solo en ventas, porque en interpretación, letras y composición no tiene nada que hacer este bodrio musical-.

A pesar de que existe una gran cantidad de festivales cuyos lineups los encabezan bandas de rock, bandas o proyectos pop han dominado las listas de popularidad a nivel mundial. Un Billboard es liderado semanalmente por artistas como The Weeknd, Drake, Ed Sheeran, Rihanna o hasta Luis Fonsi y Daddy Yankee, y no por alguna banda de rock.

Sin embargo, existen bandas de rock auténtico, de gran calidad y con toda la irreverencia propia de este género heredero del blues; ejemplos como Metallica, Foo Fighters, Pearl Jam o Queen Of The Stone Ages; pero también solistas como Lenny Kravitz, quien defiende al género y se inclina por una adaptación a los nuevos tiempos, siempre conservando ese aire irreverente de una guitarra.

Así lo declaró en una conferencia de prensa previa a su recital cabalístico, a realizarse el viernes 13 de abril en la Arena Ciudad de México. En efecto, demuestra que el hecho de explorar otros ritmos y sonidos no demerita el hacer rock, sino que lo enriquece y, de alguna manera, lo revitaliza. Y una prueba de ello es lo que han tratado de hacer bandas como U2 y, quizá en menor escala, hasta los Rolling Stones.

Este cantante, productor y multiinstrumentista estadounidense incorpora gran diversidad de estilos a su música. Quien no recuerda esa balada con sabor a funk “It Ain´t Over ‘Til It’s Over” o a la potente “Are You Gonna Go My Way”: sellos de este músico en toda la extensión de la palabra. Es de los que ha llegado a tocar todos los instrumentos, escrito todas las letras, y armarlo todo atrás de una consola en el estudio.

El rockero de 53 años, cuyo nombre completo es Leonard Albert Kravitz, ha vendido 40 millones de discos en todo el mundo, pues tiene una gran variedad de hits comerciales –y no por ello de baja calidad, sino todo lo contrario- que lo catapultaron al estrellato desde que apareció en la escena internacional en 1989. Fue esposo de la actriz Lisa Bonet, con quien procreó su hija Zoe, pareja sentimental de la cantante francesa Vanessa Paradis y después de la también cantante Natalie Imbruglia, así como de la actriz Nicole Kidman.

Sus influencias van desde Led Zeppelin y Jimi Hendrix hasta Stevie Wonder y todo el sonido Motown de los setenta. Lo cierto es que el rock lo lleva en las venas y lo ha demostrado con temas de gran manufactura y, claro, de éxito arrollador como “Again”.

El músico afroamericano ha participado en algunas películas como actor, destacando su aparición en dos cintas de “Los Juegos del Hambre”, así como en “Zoolander”, “Preciosa” y “El Mayordomo”. Y, según lo comenta, regresará muy pronto a probar suerte en el séptimo arte.

En este 2018, Lenny Kravitz vuelve con el look muy parecido al que uso a principios de los noventa y que se caracteriza por esas duras y largas rastas, aunque hoy en día se parecen más a las del personaje Bob Patiño de los Simpson.

Como parte de su gira “Raise Vibration Tour 2018” y tras no pisar tierras aztecas desde hace más de una década, Kravitz se presentó en la CDMX el pasado viernes 13, en Monterrey el 15 y Guadalajara el 18 de abril con una buena dosis de rock ‘n roll, interpretando grandes temas de sus más de 10 álbumes. El grupo telonero, por cierto, fue la no menos prolífica banda mexicana La Gusana Ciega.

Síguenos en:
Twitter: @lalibelularadio
Facebook: La Libélula Radio
E-Mail: lalibelularadio@gmail.com

EL PALOMAZO
Aquí les dejamos unas joyas de este rockero afroamericano:



The Global Spirit Tour


Por Divandino
  
“Cuando Depeche Mode vino a México en 1993 quise ganarme unos boletos en radio para que mi hermano Julián pudiera ir a verlos, le pedí a mi Madre que me llevara saliendo de la escuela pero perdí; 25 años después lo pude invitar y veremos juntos a Depeche…”

Así se leía un tuit de uno de los miles de fans de Depeche Mode en México y que celebraban su regreso a tierras aztecas. Aunque de ese 1993, la banda regresó en mayo de 2006 con el Touring the Angel en la CDMX y Monterrey, y en octubre de 2009 con su Tour of the Universe en la CDMX, Monterrey y Guadalajara.

A lo mejor muy tarde para reseñar un gran concierto, lo cierto que es que es importante destacar que ha sido uno de los mejores de esta banda en México, que hace no más de un mes se presentó en el sitio de grandes recitales por antonomasia, el Foro Sol del autódromo de los Hermanos Rodríguez de la Ciudad de México.

Fueron dos conciertos, uno el domingo 11 y el otro el martes 13 de marzo del año en curso. Muchos comentan que el mejor fue el segundo, otros que fue el primero, aunque ambos tuvieron sus peculiaridades y su feeling particular.

Fue un domingo soleado en la gran urbe chilanga de concreto, donde desde la mañana pintaba para ser un día realmente despejado y relajado –si es que recordamos que un día antes habíamos acudido a la fabulosa exposición homenaje a Tim Burton en el museo Franz Mayer-. Y lo fue.

Tras una larga travesía en el Uber, el que escribe y su cómplice de aventuras mágico-musicales –o mi domadora, como diría Alex Lora- por fin llegamos al recinto, justo a unos minutos de que Depeche Mode reiniciara su gira con pausada en Moscú con el tema “Going Backwards”.

La ovación no se hizo esperar: alrededor de 65 mil almas apostadas en este gran foro para corear todas y cada una de las 20 canciones que interpretó la banda que lideran Dave Gahan y Martin Gore durante dos horas. Un concierto donde lo mismo te encontrabas al cuarentón o cincuentón, que a unos millenials entre sus 18 y sus 30 años.

Esta es, precisamente, parte de la magia que estas grandes bandas guardan: la capacidad y el talento no solo para seguir agradando a su público de siempre, ese que fan que los sigue desde el Speak & Spell o el Violator hasta el Sounds Of Universe o el Spirit, sino por cautivar a nuevas generaciones reinventándose, proponiendo un discurso lírico y sonoro un tanto diferente en cada disco.
  
Fue la banda alternativa mexicana Rey Pila la encarga de abrir el inicio del Global Spirit Tour de Depeche Mode en Latinoamérica. Quizá no muy conocidos en el mainstream y con cierto desconocimiento de su música por parte del público, interpretaron sus éxitos e hicieron más entretenida la espera. Un dato importante: Rey Pila toca un rock-pop electroacústico muy cercano a estilos de New Order y el mismo Depeche Mode.

Minutos antes, mientras mucha gente se acomodaba o compraba su cerveza de a $100, se escuchaba al unísono “Revolution” de The Beatles, que venía a dibujar un poco el concepto que trae la banda originaria de Basildon, Inglaterra, tanto en su gira como el propio disco: letras que hablan de cambios y de aspiraciones revolucionarias, que se viven a nivel global. Y ya casi por iniciar, suena un potente remix de su tema “Cover Me” –como ya se ha precisado en este espacio, Depeche Mode tiene un sinfín de versiones remezcladas de la mayoría de los temas de todos sus discos-.

El setlist no cambió mucho de su último concierto inmediato en Rusia, al menos en su recital de aquel domingo 11. Sonaron esos clásicos de los que, como un imán, invitan al aplauso y al contoneo corporal tratando de seguir el compás; así sucedió con “It’s No Good”, “A Paint That I´m Used To” y “World In My Eyes”. Tocaron uno de los mejores tracks de su último disco –Spirit- “Cover Me”, que poco a poco se ha convertido en uno de sus nuevos clásicos, sobre todo porque se trata de un tema escrito por Dave Gahan, cuando la mayoría de sus hits han sido autoría de Martin Gore.

Sonó un desgarrador “Barrel Of A Gun” a un apacible y suave “Precious”, pasando por “Useless” y una versión acústica de “Insight”. En su presentación del día 13, en lugar de esta trola, el mismo Martin interpretó “Judas”, una balada incluida en el plato Songs of Faith and Devotion.

Vinieron después canciones como la bellísima “Home”, “In Your Room”, “Where’s The Revolution” (primer sencillo del Spirit) –en el concierto del 13 tocaron “Policy of Truth” del insigne Violator-, “Everything Counts”, “Stripped”, el que llamaría su clásico de clásicos “Enjoy The Silence” y la memorable “Never Let Me Down Again”, la cual estuvo aderezada por miles de celulares ondeando por todo el recinto con los colores de la bandera nacional que portaba una aplicación previamente anunciada.

Dave Gahan, a pesar de ser el habitual “Frontman” o líder del escenario, no es de muchas palabras y su interacción con el público se resumía a breves agradecimientos “Gracias Ciudad de México”, aunque el hecho se compensaba con sus movimientos y su invitación al aplauso.

Como en casi todos los conciertos, sino es que en todos, llega el momento en el que la banda parece haber concluido su concierto, pero en realidad es una breve pausa para ese llamado “encore” del público y el retorno de los músicos para cerrar con fuerza y éxtasis su presentación.
Así sucedió con una versión acústica de “Strangelove” interpretada sorpresivamente por Martin Gore, a la que le siguieron “Walking In My Shoes” y “A Question of Time”, cerrando magistralmente con la apoteósica “Personal Jesus”, en medio de una prolongada ovación.

A pesar de que el respetable esperaba un retorno más al escenario, Depeche Mode siguió el setlist al pie de la letra y concluía el primeros de sus dos conciertos en México.

Esta amalgama de rock electrónico ofreció, sin duda, uno de los espectáculos más esperados de este 2018: sus seguidores –me incluyo, claro- tuvieron que esperar prácticamente un año para poder ver a la banda en el escenario, pues la venta de boletos inició en el mes de marzo del 2017. Originalmente solo era una fecha, pero la demanda creció y se incluyó una más.

Y es que hablar de Depeche Mode es sinónimo de éxito y ventas: según la lista Hot Tours del Billboard, su gira Global Spirit Tour ha recaudado 46 millones 538 mil dólares, superando a artistas que están muy en boga como Bruno Mars y Ed Sheeran. Así que el trío británico sigue cautivando a las masas, a viejas y nuevas generaciones.

Síguenos en:
Twitter: @lalibelularadio
Facebook: La Libélula Radio
E-Mail: lalibelularadio@gmail.com

EL PALOMAZO
Algo en video del concierto del domingo 11 de marzo:

Morrisey: talento y arrogancia


Por Divandino

Escuchar un disco de principio a fin, track a track, es una  experiencia auditiva, un viaje sensorial, siempre y cuando se trate de un solista o un grupo que te guste, claro. Aunque tengamos un sin número de bandas para escuchar una y otra vez, regularmente acabamos escuchando a conciencia a solo unos cuantos, o sea, tus discos de cabecera.

Existen cantantes que pueden ser amados u odiados al mismo tiempo, tal y como sucede en el futbol por aquellos que veneran o vomitan al América. Así más o menos la referencia. Esos artistas que van al límite de los sentimientos y que en sí mismos construyen esa contradicción: ser la máxima figura o ser lo peor.

Una de estas particularidades aplican perfectamente en cantautores como el británico Morrisey, ex vocalista y fundador de la mítica banda ochentera The Smiths, gran referente para el surgimiento del llamado Brit Pop, tan en boga en la década de los noventa.

Steven Patrick Morrisey nació en Irlanda en 1959, quien junto con sus padres y su hermana se muda a Inglaterra en busca de mejores oportunidades. Por un lado, sufria de bullying escolar y tenía una tensa relación con su padre; por otro, afianzaba su afición por el arte, siempre evidente, sobre todo en el terreno literario y musical. Durante los 70 se alineó a diferentes bandas punk, sin dejar su gusto novelístico y lírico.

En 1980 funda la extraordinaria banda The Smiths, junto con el guitarrista Johnny Marr, el bajista Andy Rourke y el baterista Mile Joyce, con quienes grabó 4 álbumes de estudio, 3 recopilatorios y uno en vivo. Uno de sus temas insignes “How Soon Is Now”, convertido en todo un himno y que hasta la fecha es un referente musical de toda Gran Bretaña.

Tras la desintegración de la banda en 1988, un año después Morrisey iniciaría una controvertida pero fructífera carrera solista. Si bien su estilo, al principio, fue muy parecido al de The Smiths, logró construir uno propio lleno de nostalgia, irreverencia y calidad interpretativa. Morrisey es barítono, con sus respectivos destellos de falsete, que lo convierten en una voz inigualable, muy peculiar.

Su carrera en solitario es, hasta el momento, más longeva que la de su antigua banda, pero llena de claroscuros, dado su carácter tan difícil, ya que es una persona sumamente pragmática. Es un férreo defensor de los animales y, por ende, un vegetariano extremo.

Su primer disco Viva Hate fue todo un éxito, pues cuenta con los clásicos “Everyday Is Like Sunday” y “Suedehead”. Su tercer disco le valió un Grammy como mejor álbum alternativo -es hasta hoy un ícono, una referencia en la música que engloba esta corriente-.

Tras la edición de otros materiales de estudio y algunas recopilaciones en los 90, aunado a que en los mismos hacía duras críticas al sistema político y educativo de su país, decae su carrera en buena medida. Pero es en 2004 con el álbum Yo Are The Quarry y sencillos como “First Of The Gang To Die” que Morrisey retorna a los escenarios con un gran éxito, al grado que la prensa consideró que este disco era el mejor de su carrera en más de veinte años.

Sin embargo, como lo comentamos, su personalidad arrogante, soberbia y poco tolerante, le han acarreado comentarios negativos inclusive de sus propios fans. Dada su condición de vegetariano, es sabido que en sus conciertos no deben vender alimentos que contengan carne animal de ningún tipo; vaya, en Islandia llegó a detener varios minutos una presentación, por el simple hecho de haberle llegado un ligero olor a carne asada. O un hecho suscitado hace algunos días en California (E.U): canceló un concierto de última hora argumentando que el clima era muy frío.

Este británico tiene férreos seguidores en todo el mundo y, por supuesto, México no es la excepción. Ha visitado en varias ocasiones el país y una de ellas fue en Puebla el 10 de enero de 2011, donde dio un memorable concierto al que asistieron fans de los estados vecinos, incluido Veracruz. En abril de este 2017, por cierto, volvió a presentarse en la Angelópolis.

La fanaticada es tal que varios músicos independientes rindieron un tributo muy a la mexicana a la estrella británica, a través del proyecto Mexrrisey, un ensamble comandado por Camilo Lara –líder del Instituto Mexicano del Sonido- junto a Chetes, Ceci Bastida, Alejandro Flores, Adanowsky y Jay de la Cueva –el chile de todos los moles-.

El año antepasado editaron el disco No Manchester, un compilado de temas emblemáticos de Morrisey traducidos al español, pero agregándoles ciertas frases y modismos chilangos. El disco vale mucho la pena. Incluso han realizado algunas presentaciones en el viejo continente, sobre todo en diversos círculos de Inglaterra; este ensamble, claro, llegó a ser telonero del mismísimo cantante.

En el último tramo de este año retorna Morrisey con nueva producción discográfica titulada Low In High School, que salió el 17 de noviembre del 2017. De este disco se desprendió el sencillo “Spent The Day In Bed”, capturando todo ese feeling característico en toda su carrera.

Llamó la atención y al escarnio en redes sociales, las críticas de las que fue objeto el cantante británico: dos días, previo a su presentación en el festival vive Latino 2018, apareció en un programa matutino de entretenimiento a nivel nacional interpretando uno de los temas de su último disco, haciendo “playback” y acompañado de unos descoordinados bailarines, que en realidad eran los integrantes de su banda.

Todo parece indicar que este desaguisado televisivo fue parte de la promoción de Morrisey en México y que el tema interpretado en el set de Imagen TV el viernes 16 de marzo -“Jacky’s Only Happy When She’s Up on the Stage”-  solo fue una referencia más que literal del correspondiente video.

En cambio, en el programa Sesiones del periodista musical y locutor Alejandro Franco –que se transmite por el canal de paga TNT Series-, si tocó tres temas con su banda; sin embargo, como es bien sabido, pues no da entrevistas. Qué decir de su presentación en el Vive Latino del sábado 17, fue memorable; donde interpretó canciones de su nuevo disco y sus clásicos memorables, incluyendo algunos de su etapa con The Smiths. 

Quizá hoy ya no luzca ese copetazo de sus años con su legendaria banda o de sus primeros discos como solista, pero mantiene esa voz tan singular y su presencia, que revive un poco el glamour escénico de los 60’s.

Síguenos en:
Twitter: @lalibelularadio
Facebook: La Libélula Radio
E-Mail: lalibelularadiogmail.com

EL PALOMAZO
Aquí les dejo este clásico de Morrisey:

Y esto es del proyecto tributo llamado Mexrrisey

Y el video promocional del tema “Jacky’s Only Happy When She’s Up on the Stage”