The Rolling Stones Olé Olé Olé: A trip across Latin America

La Libélula
Por Divandino



Si hay una banda de rock sobre la faz de la tierra que pueda considerarse como la mejor y que su estatus mediático se lo permite, para regocijo de muchos y para los “beatlerianos” no tanto, es The Rolling Stones.


Los abuelos de rock los llaman unos, yo les llamaría el legado viviente, tienen décadas sobre el escenario. Y, literalmente, con sus pausas respectivas, pero desde 1962 andan del tingo al tango –diría mi abuela-; graban disco y salen de gira. Unos incansables de la música e insaciables para su público.

Sus “Satánicas Majestades”, ese mote que más que diabólico es casi una reverencia celestial. Y como no. Sus cuatro integrantes superan ya los 70 años; una vida llena de ritmo, amor, drogas y mucho rock & roll.

Mick Jagger, un referente total de lo que es un “frontman” o un líder vocal de cualquier grupo musical: lleno de energía, vitalidad, de ese “sex appel” que, hasta este 2017, mantiene entre las féminas.  Keith Richards, guitarrista, compositor, productor y actor -las nuevas generaciones lo pueden identificar mejor con su actuación en la saga cinematográfica “Fantasmas del Caribe”-; otro de los símbolos de la banda inglesa, que junto con Mick, emprendieron este viaje sonoro desde los 60 llamado The Rolling Stones, nombre tomado de una canción de Muddy Waters.

Charlie Watts es el baterista de la banda con 76 añotes, el mayor de todos, y es el más gruñón a quien no le gustan las redes sociales, odia andar de gira y no le gusta dar entrevistas. Ronald David "Ronnie" Wood es el más joven con 70 otoños, es guitarrista y se incorporó a los Stones en 1975; por cierto, fue operado de un pulmón hace tres meses de este 2017.

Su bajista Brian Jones,  falleció el 3 de Julio de 1969  a los 27 años.  Entre 1966 y 1975 estuvo en las filas de la banda Mick Taylor –sustituído por Ronnie-, mientras que el también bajista Bill Wyman la abandonó en 1993.

En su momento, fueron tachados de satánicos y drogadictos hasta convertirse en una banda admirada por su longevidad y por negarse a cumplir con cualquier tipo de jubilación, por atractivo que parezca. Al contrario, siguen adelante, fieles a su estilo, a pesar del sin número de bandas habidas y por haber.

Y prueba de lo anterior fue su gira Olé Olé Olé. Durante 2016, sus “Satánicas Majestades” realizaron una exitosa gira por Latinoamérica que concluyó, pese a todas las pesadillas logísticas y las viscicitudes políticas, con un histórico concierto en La Habana, Cuba. El documento fílmico dirigido por Paul Dugdale da cuento de ello.

“The Rolling Stones Olé Olé Olé: A trip across Latin America”, es un resumen fiel de esa gira que tocó las principales ciudades de latinoamérica, como Buenos Aires (Argentina),  Sao Paolo, Rio de Janeiro y Porto Alegre (Brasil), Santiago (Chile), Bogotá (Colombia), Montevideo (Uruguay), Lima (Perú), la Ciudad de México y,  cerrando con broche de oro, en la mítica ciudad de La Habana (Cuba).

El documental retrata la preproducción de su magno recital gratuito en la isla caribeña y de los múltiples problemas a los que se enfrentaba el grupo y su equipo de producciPodemos ver pinceladas de sus visitas a las otras ciudades, de su primera vez en ra instalar todo el equipo de sonido e iluminacón: desde que el gobierno cubano permitiera instalar todo el equipo de sonido e iluminación, hasta que la fecha del cocierto coincidía con la visita de Estado de Barak Obama.

Podemos ver pinceladas de sus visitas a las otras ciudades. Mencionan que tocaban por primera vez en Uruguay, de su fascinación por Brasil y su folclor; se puede apreciar a Ronnie Wood en amena charla jugando billar en México con el mismísimo líder de El Tri, Alex Lora, Javier Bátiz y Armando Molina, rockero de hueso colorado y uno de los organizadores del legendario festival de Avándaro.

Vemos todo el “backstage” de esta gira, la relación que cada uno de los stones establecen con artistas regionales y con los lugareños de la ciudad donde se presentan, es parte de su retroalimentación que nutre su creatividad; vemos, sobre todo, su lado más humano. A pesar de la fama y del estatus de estrellas internacionales, la sencillez y la capacidad de asombro no la han perdido.

La diversidad de compromisos, las agendas particulares de los cuatro integrantes, provocan que cada uno de ellos cuente con su respectivo representante, amén de tener uno general para atender los asuntos de la banda. Sin duda, más que un lujo, es una necesidad para toda una gran industria musical que representa.

Este año, el documental formó parte de la Gira Ambulante y que en Xalapa y el Puerto de Veracruz pudimos apreciar. Hace unas semanas, este legado visual salió a la venta y es ampliamente recomendable, no sólo para los fans de la banda, sino para cualquier melómano.

Luego de presentarse, también en 2016, junto a los monstruos Bob Dylan, Roger Waters, The Who, Neil Young y Paul McCartney en el festival Desert Trip –realizado en Indio, California, donde se lleva a cabo año con año el famoso festival Coachella- The Rolling Stones se embarcarán este otoño en su gira europea Stones No Filter que inicia en Hamburgo, Alemania.

Estos veteranos siguen en su ruta de éxito, aprendiendo del mundo y de sus nuevas tendencias, entendiendo a una industria musical que cambia paulatinamente y se transforma. The Rolling Stones se adaptan, siguen teniendo ese público cautivo que los ha seguido desde 1962, pero que década tras década conquista nuevos oídos que aman el rock & roll.

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EL PALOMAZO
Escuchen su último disco “Blue & Lonesome”, que es básicamente un compilado de covers con clásicos del blues que influenciaron su carrera. Altamente recomendable. Aquí les dejo una probada:

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