Escuchando el infinito y el más allá…

La Libélula
Por Divandino

La ciencia ficción es, como tal, un principio que plasma una posible realidad o una realidad ficticia pero con todos los elementos que logren la verosimilitud. Tal resultado lo alcanzaron genios en la literatura como Isaac Asimov o Julio Verne. Mientras que en el cine la magia de George Méliès con “Viaje a la Luna”, Kubrick con su “2001 Odisea el Espacio”, James Cameron con “Terminator”, Ridley Scott con “Alien El Octavo Pasajero” y todas las precuelas y secuelas, habidas y por haber, así como los hermanos –hoy hermanas- Wachowsky con “Matrix” y, claro, la saga “Star Wars” creada por George Lucas.

De la televisión, ya ni detallamos, solo con series de Netflix  como “Black Mirror” o “Sense 8” podrán darse una idea de lo extraordinarias que pueden ser las historias de sci-fi  adaptadas para la tv, con un toque de genialidad y misterio.

La música siempre ha estado íntimamente unida a la ciencia ficción, no solo por las grandes bandas sonoras –o soundtrack- de glorias del celuloide aquí mencionadas, sino por sí sola y con piezas que lírica y musicalmente se han convertido en fenómenos musicales; extraordinarias historias que remiten a lo desconocido, viajes espaciales, invasiones extraterrestres, posibles futuros promisorios o catastróficos.

Algunas de esas grandes composiciones son verdaderos clásicos –otros, no tanto- desde el siglo pasado. Aquí solo unos cuantos ejemplos.

El camaleónico y talentoso músico y cantante británico David Bowie relató en 1969 lo que un astronauta observaba desde el espacio, a través del portentoso “Space Oddity”, tema que presuntamente se lanzó para que coincidiera con la llegada del Apollo 11 a la luna. Una canción ochentera del llamado estilo New Wave es todo un homenaje al astronauta y protagonista de “Space Oddity”; me refiero a “Major Tom”, interpretado por Peter Shilling.

Otra más de Bowie es “Life On Mars” de 1971, que habla sobre un imaginario viaje interplanetario en el que se preguntaba si había vida en marte. Y, tal vez, agregaríamos “Star Man” por obvias razones.

Mucho antes de que Iron Man se convirtiera en todo un héroe cinematográfico, el cómic de Marvel daba cuenta de sus proezas fantásticas y, por supuesto, el tema interpretado por la banda insigne del metal, Black Sabath, que en 1970 completaba la saga idílica para salvar al planeta de las fuerzas malignas.

El disco Hello Nasty de 1998 ha sido hasta la fecha uno de los más exitosos del trío de hip hop neoyorkino Beastie Boys, y uno de los mejores cortes fue “Intergalactic”, el cual contaba la batalla entre un robot gigante en contra de un pulpo a ritmo de scratches y un rap incesante.

La ochenterísima “Mr Roboto” (1983) de la banda de glam rock Styx plantea el conflicto de un ser que no distingue su parte robótica y su parte humana. Algo similar es lo que retrata el tema del dúo electrónico Röyksopp con su “The Girl and The Robot”.

No podría pasar desapercibido algún tema del cuarteto más famoso de la historia. Como la mayoría de sus temas, The Beatles ponderan la belleza del universo y su intensa gama cromática, un viaje sonoro y psicodélico, muy íntimo que refleja pensamientos un tanto abstractos pero bellos; eso es “Across The Universe” de 1970.

Otro de los grandes, llamado en su momento el rey del pop –no, no era Michael Jackson-, es el británico Sir Elton John, quien nos cuenta la historia de un astronauta que durante su viaje a Marte sufre sentimientos encontrados entre su familia y su amado espacio infinito, a través del clásico de clásicos “Rocket Man”.

Las aventuras de humanoides, extraterrestres o robots propiamente siempre han sido uno de las premisas líricas del dúo electrónico francés Daft Punk. Quizá su fama no radique solo en el multipremiado álbum Random Access Memories, sino en su propia imagen conceptual: cyborg-músicos. Su segundo álbum Discovery (2001) es, al mismo tiempo, la banda sonora de la cinta ánime Interstella 5555: The Story of the Secret Star System, que habla sobre el rapto que sufre una banda de humanoides durante un concierto en una plaza o arena espacial. Así lo relatan temas como “Aerodynamic”, “One More Time”, “Digital Love” o Harder, Bettter, Faster, Stronger”.

Una de las mejores bandas de rock de los últimos 20 años es, sin lugar a dudas, Radiohead: siempre conceptual, siempre etéreo, siempre fenomenal. De su obra maestra de 1997 Ok Computer se desprende el tema “Subterranean Homesick Alien”, que habla sobre un hombre que imagina con ser secuestrado por extraterrestres y que a su regreso a la tierra nadie creerá su historia y será marginado por la sociedad. En esta línea también se encuentra el tema “Spaceman” de The Killers y que habla sobre una posible abducción alienígena.


Otra de las bandas clásicas es Queen. Uno de sus temas memorables que caben perfectamente en la categoría de ciencia ficción es “A Night at the Opera”, tema que relata las aventuras de un grupo de exploradores que viajan al espacio sideral y que a su regreso a la tierra, partiendo de los preceptos científicos sobre la relatividad de Albert Einstein, encuentran que sus familias han muerto y consideran que solo habían viajado en el tiempo decenas de años. Otro gran proyecto de la banda encabezada por Freddie Mercury fue la banda sonora para la película Flash Gordon de 1980, donde los temas a destacar son “Flash” y “The Hero”.

“Yoshimi Battles the Pink Robots Pt.1” canción del disco homónimo (1992) de la banda estadounidense de rock psicodélico The Flaming Lips que habla sobre la terrícola oriental llamada Yoshimi, entrenada para luchar y salvar a la humanidad de un ejército de robots asesinos.

Tal vez más esperanzador suena el tema “Exogenesis” del 2009  de la banda inglesa Muse, que relata la travesía que realiza un hombre por todo el espacio en busca de un nuevo hogar para la humanidad terrícola.

Un tema que es instrumental pero que, por sí solo, es un tremendo viaje espacial con solo escuchar sus primeros acordes. Me refiero a “Interstellar Overdrive” de 1967  de la mítica banda Pink Floyd. En ese tenor, pero con un sentido más filosófico, está el tema “2112” de 1976, de la otrora banda de rock progresivo canadiense Rush, y que relata la historia de su protagonista Anonymous y de su viaje al espacio, en el que encuentra una guitarra y le cambia la percepción de todo lo que conoce.


Algo curioso que se dio a conocer hace algunos de meses fue el proyecto fílmico que preparaban Paul McCartney y el escritor ruso Isaac Asimov en 1974, llamado Five and Five and One. Cuando el ex Battle trabajaba en el álbum Venus and Mars con su entonces nueva banda Wings, presentó una idea Asimov basada en dicho disco, quien la desarrolló con un guión que contaba la historia sobre la existencia de una banda de rock que, de repente, descubre la existencia de un grupo de extraterrestres que intentan suplantarlos.

Desafortunadamente, este proyecto nunca se concretó por diferencias entre ambos genios y, sobre todo, porque el escritor no incluyó unos diálogos propuestos por McCartney y por haber desviado la idea original. Incluso, se especuló en algún momento que esta historia pudo inspirar a Daft Punk y al estudio Toei Animation a crear la antes mencionada película animada  Interstella 5555: The Story of the Secret Star System. 

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PALOMAZO
Por aquí les dejo estas joyas:







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