La Herencia (Parte 1)

La Libélula
Por Divandino

Revivir el pasado a diestra y siniestra nos condena a paralizarnos y no ver el futuro y no vivir plenamente el presente. Este razonamiento puede aplicar a los diferentes ámbitos de la vida cotidiana: desde pensar que “lo de antes” era mejor, que el coche setentero era más resistente que los modelos actuales –quizá esto es muy cierto- o que “la música de mis tiempos” era mejor que la de hoy.

Es posible que esto encaje perfectamente con aquellos “forever Young” o “Chavorucos”, que son adultos pero se sienten jovencitos o que se quedaron atrapados en una época de su vida. Y esos abundan al por mayor, sobre todo si hablamos de moda y géneros musicales.

Puede ser muy criticada esta actitud porque no solo la música “viejita” es buena –recordé aquella perorata de un locutor de “viejitas pero bonitas”-, hay canciones, discos y artistas muy buenos y con un gran talento.  Aunque si es importante distinguir a los pilares de la música contemporánea, sobre todo en el rock y el pop, que es lo que nos ocupa en este humilde espacio.

Bandas que, de alguna manera, cimentaron las bases de muchos ritmos y géneros que conocemos actualmente siguen en circulación y haciendo giras mundiales. Aquí están los ejemplos más claros.
The Beatles sigue y seguirá sonando generación tras generación, pues su música plantó la semilla de muchos subgéneros del rock y estilos en el pop; el cuarteto de Liverpool tiene un sello propio y, al mismo tiempo, fue muy ecléctica al transitar de sonidos melosos a más experimentales. The Rolling Stones, que es por mucho la banda más longeva del rock, sigue vertiginosamente su carrera desde la década de los 60 y tiene al máximo ídolo Mick Jagger como la imagen del auténtico “frontman”, qué decir del guitarrista Keith Richard con su porte desenfadado e irreverente a sus casi 75 años. Podríamos incluir, por supuesto, a los Beach Boys y su estilo sutil que han retomado tantas boybands.

Qué decir de la leyenda del rock & roll Chuck Berry, fallecido en marzo de este 2017, y su último disco “Chuck” que acaba de salir a la venta, con una reiterpretación de algunos de sus grandes clásicos y nuevos cortes. Su legado es inmenso en casi todos los que sean o se sientan rockeros. Y la herencia musical del rey Elvis Presley es sencillamente infinita, tanto para músicos y cantantes de todos los géneros como para la gran cantidad de fans en todo el planeta.

Otra agrupación legendaria, que construyó todo un estilo basado en la icónica figura de su vocalista Freddie Mercury y el sonido inigualable de la guitarra de Brian May, es Queen. Estos británicos siguen teniendo seguidores de todas las edades.

Mención especial merecen bandas como U2, que desde principios de los 80 impuso un sello propio y ha influenciado a un sin número de bandas en todo el mundo, destacando la presencia y activismo de Bono y ese requinto inconfundible de The Edge. También Depeche Mode, quienes sentaron las bases del sonido electrónico en el rock y en tantos proyectos que copiaron su sonido; así como Duran Duran, que marcaron una gran influencia en el llamado New Wave ochentero y en bandas de poprock de las últimas tres décadas.
Paul McCartney y su “One One One Tour”, que visitará México en el mes de octubre de este año, toda una institución de la música;  Pink Floyd, una de las bandas ícono del llamado rock progresivo, cuyos máximos líderes trabajan cada quien por su lado: Roger Waters y todo su espectáculo basado en “The Wall” que el año pasado llegó a nuestro país, mientras David Gilmour sigue explotando el nombre de la banda y, claro, haciendo muy buena música.

Ya que hablamos de esta legendaria banda británica, en el Museo Albert & Victoria de Londres se lleva a cabo la exposición “Their Mortal Remains”, que es la primera retrospectiva internacional de Pink Floyd y que retrata un viaje a través de sus mundos, de su música, el diseño y la puesta en escena de la banda desde sus inicios en 1960 hasta el día de hoy.

La herencia musical de uno de los artistas más completos, que exploró géneros, sonidos y estilos, un ecléctico empedernido, me refiero a David Bowie. Su creatividad no tenía límites, al grado de grabar su último disco “Blackstar como un augurio a su propia muerte. Bowie, una referencia indispensable para miles de bandas y artistas de todo el mundo.

Bandas que acuñaron el Hard Rock o el Metal, como Black Sabbath o Led Zeppelin que, en menor escala, siguen presentes con alguna que otra nueva grabación o en proyectos solistas, tal es el caso de Ozzy Osbourne y  Robert Plant, por ejemplo. O el caso del Nobel de Literatura Bob Dylan, que sigue grabando discos y realizando giras muy exitosas, con una kilométrica lista de canciones.

Quizá más recientes, pero grupos como Nirvana, Pearl Jam, Metallica y Guns and Roses influenciaron a muchas bandas desde finales de los 80 hasta nuestros días; hablar, de manera aún más reciente, de Radiohead es hablar de un grupo cuya propuesta alternativa ha marcado a muchísimas bandas en los últimos 20 años.

Y, bueno, si hablamos del pop, resulta incomprensible no señalar la influencia de un Elton John, un Michael Jackson, un James Brown –sobre todo en el funk-, un Prince; una Madonna o incluso una Kylie Minogue. Por no extendernos con géneros como el hip hop, el bossa nova, el jazz o el reggae, nos quedaríamos cortos al mencionar unos cuantos.

Lo cierto que hoy en día cualquier banda o vocalista que me digan, tiene tan marcado algún estilo, ya sea en su música, en su voz o incluso en su lírica. Como bien dicen, nadie inventa ya el hilo negro, la clave es transformarlo y darle un toque de particularidad.

¿Y qué pasa en México y Latinoamérica? Nos leemos en la próxima entrega.
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Por aquí les dejo el clásico “Space Oddity” y la última obra maestra “Blackstar” del maestro David Bowie:

Rock de la Patada

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Por Divandino

La relación música-deporte ha sido muy cercana, una complicidad que brinda a sus respectivos fanáticos una bandera para exaltar sus emociones, desde el banal gusto por un equipo o por una banda tan solo porque es el favorito del papá o de la novia, hasta el más nacionalista al identificarse con su ciudad o la bandera de su país.

En la mayoría de los deportes, en un encuentro de futbol, beisbol, rugby, basquetból, futbol americano, entre muchos otros, las porras o los espectáculos de medio tiempo están amenizadas por canciones que identifican tanto al equipo como a la afición; canciones que se hacen propias para celebrar una victoria, como el “We are the Champios” de Queen o el caso del “Cielito Lindo” con la selección mexicana de futbol, incluso los himnos nacionales de cualquier país se convierten en la identidad deportiva. Vaya, hasta la choteadísima “ Tiburón” del grupo Proyecto Uno se lo apropio la afición de los Tiburones Rojos del Veracruz.

Para ser más precisos, el rock y el futbol han tenido a lo largo de los años una relación indisoluble: los músicos que son hinchas y viceversa. Ejemplos de esta dicotomía lúdica sobran, no solo en el rock sino en cantantes o músicos de otros géneros. Es una relación donde el elemento central es la pasión.

Pocos son los futbolistas que han conseguido subirse a un escenario para tocar con una banda -aunque a veces ha ocurrido tan solo para el “palomazo”-, regularmente ocurre todo lo contrario, pues son los músicos los que bajan al terreno de juego, aunque sea para una “cascarita”. La crónica musical relata que la leyenda del rock progresivo Pink Floyd formó su propia escuadra de futbol cuyos integrantes eran ellos mismos.

Cuenta una anécdota -que, por cierto, terminó en tragedia- que el buen amo del reggae Bob Marley, como amante del balón, en cada ciudad donde se presentaba organizaba partidos con la prensa local para disfrutar de su deporte favorito y convivir con sus fans. Comentan que en una de esas “retas”, en 1978 y al calor del juego, un reportero pisó el dedo de uno de sus pies accidentalmente al músico jamaiquino; una clínica le detectó un melanoma maligno y recomendaron su amputación. Sin embargo, no lo hizo, pues su religión rastafari prohibe eliminar partes del cuerpo, lo que le costó la vida. Un par de años después, mientras corría en un parque de Nueva York, se desmayó y los médicos diagnosticaron que la infección había hecho metástasis en el hígado, estómago, pulmones y cerebro. Por no amputarse ese dedo pisoteado, Marley falleció poco después.

La pasión futbolera la viven intensamente los músicos británicos. Elton John, por ejemplo, llegó a ser jugador de las categorías menores del club Watford, del cual se convirtió más tarde en presidente honorario. El gran Rod Stewart es un fánatico del Celtic de Escocia, al grado de que en 1989 lanzó pelotas en el estadio nacional de Chile, acompañó incluso a la selección escocesa en el mundial de Argentina 78. Y un tanto más intenso resulta el caso de Noel y Liam Gallagher, fundadores de Oasis, quienes adoran al Manchester City de Inglaterra, aunque se odien como hermanos.

Qué decir de Adrian Smith y Steve Harris, guitarrista y bajista de Iron Maiden, respectivamente, que son admiradores del West Ham: en la portada de uno de sus discos aparece el histórico resultado del club londinense West Ham 7- Arsenal 3.
Richard Ascroft, ex vocalista de The Verve, jugó en las categorías inferiores del club Wigan.

Uno de los temas insignes del balompié de los últimos 10 años es, sin duda alguna, “Club Foot” de la banda inglesa Kasabian; vale recordar, además, que en el último campeonato de futbol en Brasil, el dj británico Fatboy Slim dedicó un disco completo con temas remezclados de sus hits bailables y algunos clásicos cariocas, aunado a que acompañó a su selección en la competencia futbolística.

De igual manera, el legendario guitarrista de Queen, Bryan May, es un futbolero de corazón, pues en 1981 tocó en Buenos Aires, Argentina, mientras el mismísimo Diego Armando Maradona daba algunos toques al balón.

Y ya que hablamos del “pelusa”, su canción más popular se llama “La Mano de Dios”, interpretada por Rodrigo Bueno; mientras que el cantautor argentino Andrés Calamaro le compuso el tema “El Regreso”. Calamaro también homenajeó al estadio mexicano que albergó dos mundiales, a través del tema “Estadio Azteca”.

Y como Andrés Calamaro,  muchísimos músicos pamperos, quizá la mayoría, le profesan una devoción al futbol casi espiritual, como Los Fabulosos Cadillacs y el titulo de su disco “La Marcha del Golazo Solitario”, temas como “El Baile de la Gambeta” de Bersuit Vergarabat o “El Rock de la Boca” de la banda Ratones Paranoicos.
En España Manú Chao, ex vocalista de Mano Negra, es fanático del equipo La Coruña, además de componerle varios temas a su ídolo Maradona.

México no es la excepción en esta exacerbada pasión por el llamado “juego del hombre”, y las bandas representantes del “rockcito nacional” (Hugo García Michel dixit) también se aplican para dedicarle sendas composiciones al deporte de las patadas. El Tri de Alex Lora tiene un tema muy aspiracional “Si México Ganara el Mundial”, Molotov tiene una rola dedicada al presidente de Chivas del Guadalajara, Jorge Vergara, “Vale Vergara”, creada a la sazón de una confrontación mediática entre Chivas y Pumas, así como “Just Want to Meter mi Gol”, que fue parte del soundtrack de la película Atlético San Pancho; “Hugol” de Rostros Ocultos, que sobra mencionar a quién la dedican.

Vale la pena mencionar, de manera un tanto reciente, el fiasco que cometió la banda de covers que lidera un hijo de Lupita D’Alessio -creo que se llama Matute-, al piratearse casi de manera descarada el himno del club español Sevilla para crear el respectivo himno del centenario del América.

Ya sea el rock o el futbol, ambos despiertan los sentimientos más arraigados de los fanáticos, por algo están emparentados, por algo comparten afición.

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PALOMAZO
Por aquí les dejo un de los temas homenaje a Diego Armando Maradona, un ser amado y odiado; unos dicen que fue mejor que Pelé, otros opinan lo contrario. Esto es del maestro Manú Chao.


Residente: entre el activismo y la propuesta musical

La Libélula
Por Divandino
  
La música siempre ha sido un vehículo de expresión artística, cultural y social; ha sido una herramienta para la denuncia, para la acusación o el señalamiento, para la defensa y la concientización.

Géneros como el rock, el punk, el reggae o hasta la
salsa han sido esos medios sonoros por las que muchos grupos, bandas o cantantes han levantado banderas sociales,
liderado movimientos y encabezado grandes revueltas contestararias.

Los motivos son muchos, desde la paz mundial, en contra de la explotación laboral, a favor de la diversidad sexual o exigiendo justicia.

Desde figuras como John Lennon, Madonna o Bruce Sprinteen, por mencionar solo algunos, fueron criticados por encabezar movimientos sociales -que a la postre se convierten en movimientos meramente mediáticos-. Quizá sus intenciones fueron buenas, pero lo cierto es que también les sirvió para su imagen personal y alimentar su ego.

Llama la atención que dentro de la música en español existen pocos, muy pocos, músicos o cantantes que no luchan por causas comunitarias y por diversas injusticias y que, al mismo tiempo, se vuelvan populares; y lo son, no únicamente por su activismo, sino porque en verdad su propuesta a musical es buena.

Este es el caso de René Pérez Joglar, mejor conocido como Residente, fundador y vocalista de la banda Calle 13. Este puertorriqueño de 39 años se ha colocado dentro de ese círculo del activismo musical, con más seguidores que críticos en toda latinoamérica.

En 2005 salta a la fama con Calle 13 a través de la reggaetonera canción “Atrévete Te Te”, cuya fama los hizo llegar al estrellato en poco tiempo, relativamente. Sus discos posteriores se alejarían de ese sonido insulso y poco pensante como es el reggaetón -a decir de críticos musicales como Sergio Monsalvo o Mario Lafontaine-.

La carrera de Residente siempre estuvo enfocada a las artes desde sus primeros años en Puerto Rico. Es diseñador gráfico, actor, músico y director artístico; y, claro, es un activista musical que ha participado en campañas internacionales de la UNICEF y Amnistía Internacional, se ha eunido con jefes de estado y líderes de opinión, sin dejar pasar su apoyo a los desaparecidos de Ayotzinapa en México o a la difícil situación de los migrantes en Estados Unidos. Y, claro, es el independencista número 1 de Puerto Rico.

Con Calle 13 -que lo formó con su hermana Mercedes y su medio hermano Eduardo, quien después se hizo llamar Visitante- René moldeó un sonido más alternativo, un estilo multicultural que incluía rock, salsa, ska y ritmos urbanos. Su facilidad para hilar frases largas y con sentido, la cadencia de su rapeo y su lírica magnífica, lo convierten en una figura excepcional que se ha ganado el reconocimiento de unos y el repudio de otros.

Residente ha sido severamente criticado por la comunidad reggaetonera, lo acusan de que desprecia el género que lo dio a conocer y lo tachan de traidor. Quizá el hecho que reniegue de su origen musical pueda tener un poco de razón, lo cierto es que Residente creció musicalmente y se atrevió a experimentar, arriesgando fama y dinero; además, no es como cualquier hip-hopero o “reggaetonero”, que en su mayoría carecen de educación musical y de sentido artístico.

Ejemplo de lo anterior, fue la disputa que sostuvo en redes sociales con un tal Tempo, quien le dedica el tema “Calle Sin Salida”, en el que acusa su traición al Reggaetón y su falso activismo social. En respuesta, Residente le dedica “Mis Disculpas”, donde hace evidente la falta de talento y creatividad por parte de los “reggaetoneros”; el tal Tempo revira con la canción “El Bruto”, ya con frases más agudas y de carácter personal. Y, nuevamente, Residente le responde con un tema de 12 minutos titulado “La Cátedra”, un rap que alcanza las mil 900 palabras y que lo convierte en récord mundial.

El gran René Pérez Joglar –o Residente- ha hecho colaboraciones con un si número de artistas, entre los que se encuentran Nelly Furtado, Café Tacuba, Gustavo Cerati, la banda cubana Orishas, la extinta cantante folclórica agentina Mercedes Sosa, con el salsero Rubén Blades, Omar Rodríguez de la banda Mars Volta, etcétera. Además, ha ganado junto con Calle 13, varias nominaciones y premios Grammy Latino, así como su participación en varios festivales en toda Latinoamérica y Europa.

Su primer disco solista oficial, titulado Residente, es una amalgama auditiva multicultural: sonidos orientales, africanos, balcánicos y caribeños.

Temas como “Somos Anormales”, “Una Leyenda China” o Apocalíptico” son una pequeña muestra de esta conjunción sonora que abraza el proyecto solista de Residente, aunque muchos afirmen que sigue sonando a Calle 13, honestamente ha sido lo contrario, Calle 13 siempre fue Residente.

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Por aquí les dejo el video del tema “Somos Anormales”, que dirige el propio Residente, y que estuvo muy censurado en varios canales de música.

The Joshua Tree Tour: el “revival” que reencuentra el sonido de U2

LA LIBÉLULA
Por Divandino


Una de las bandas que tiene 40 años y sigue gozando de mucha popularidad, de actualizar su estilo en cada década pero manteniendo su estilo, perpetuando ese sonido tan particular. Una banda que, a pesar de que ha sido criticada por su arrebato mercadológico en sus discos y, sobre todo, en sus giras, ha sabido mantenerse y ser líderes de la música contemporánea a nivel mundial.

U2 es de esas bandas que no ha sido nublada ni mucho menos borrada por nuevos grupos, estilos o modas inefables; al contrario, ha sabido ganar más adeptos, más fans a lo largo de 4 décadas. El cuarteto que encabezan Bono, The Edge, Lary Mullen Jr. y Adam Clayton se ha convertido hasta ahora en un fiel representante de lo que significa una banda de rock y, también, de lo que la música ha significado para la industria del entretenimiento.

Fue en 1992 cuando la banda irlandesa se presenta por primera vez en México con Zoo TV, fue en el mes de noviembre en el Palacio de los Deportes. De esta gira solo les puedo comentar que fue toda una instalación multimedia que recorrió escenarios en todo el mundo cuyos temas principales correspondían al magnífico disco Achtung Baby y el innovador Zooropa. El tema central de esta gira fue el bombardeo mediático que medios de comunicación electrónicos, como CNN, hicieron de la guerra en el Golfo Pérsico.

En 1997 –a esta si me tocó ir- se presentan nuevamente en México con su fastuosa gira Popmart, enmarcada en una velada crítica al consumismo en exceso, valiéndose para ello de la letra m a la mitad del McDonald´s y de una megapantalla que abarcaba la totalidad del escenario. Imágenes, luces multicolores y un sonido estruendoso que envolvió al Foro Sol del Autódromo de los Hermanos Rodríguez en la CDMX. Por cierto, aquel boleto fue un agradable obsequio.

En febrero del 2006 vuelve a la CDMX con dos fechas, una más en Monterrey, pero ahora en el estadio Azteca con su gira Vertigo Tour, todavía como soporte del álbum How To Dismantle An Atomic Bomb. Con dicho álbum U2 retornaría a su sonido más rockero y menos electrónico, como lo habían sido los dos anteriores. Aquel concierto revivió un poco sus temas clásicos de sus discos ochenteros y casi en su totalidad el How To Dismantle…

Nuevamente el llamado “coloso de Santa Úrsula” de la CDMX, o sea el estadio Azteca, es el escenario perfecto para que en U2 se vuelva a presentar en nuestro país en 2011. El 360º Tour es hasta ahora la gira más imponente en la historia de la banda, que se caracterizó por un peculiar escenario que simulaba una “garra” y que durante el recital giraba en su totalidad; de ahí el nombre del fastuoso tour. Fueron tres presentaciones y, como era de esperarse, registró un lleno total, en donde interpretaron una selección de los mejores hits de su carrera.

Ya como una manda, cual guadalupano asiste a la Basílica cada 12 de diciembre, los que somos fans de los músicos irlandeses asistiremos seguramente al nuevo recital, a esa nueva ceremonia musical que tendrá registro en octubre próximo de este 2017. En espera que en unos cuantos días salgan a la venta los boletos.

El lunes pasado la banda anuncia vía twitter que México sería incluido dentro de su gira The Joshua Tree Tour, en su fase latinoamericana, que incluye Argentina, Chile, Colombia y Brasil.

The Joshua Tree es uno de los discos más queridos y más entrañables de U2 en todo el mundo. En cualquier gira es inevitable no incluir temas tan clásicos como “Where The Streets Have No Name”, “With Or Without You” o “I Still Haven’t Found What I’m Looking For”. Fue el primer disco de la banda en obtener un Grammy como “Álbum del Año”, además llegó al número 1 de la lista Billboard en Estados Unidos en 1987.

Digamos que este álbum es el que define su estilo y su sonido tan característico; ese requinto de la guitarra de Dave Evans -The Edge – es el sello de la banda, ya no digamos la voz de Paul Hewson –mejor conocido como Bono, la insigne figura del front-man del rock-.

The Joshua Tree Tour 2017 es básicamente un homenaje a ese emblemático disco cuyo nombre significa Árbol de Josue y de ahí contenido lírico muy espiritual, casi religioso, por algo también estuvo en aquel 1987 entre los mejores álbumes cristianos.

The Joshua Tree celebra 30 años de su lanzamiento, con el que se consolidaron en la segunda mitad de los 80’s. Se presenta en el Foro Sol del autódromo Hermanos Rodríguez, el setlist lo componen todos los temas del álbum, incluso respetando el orden del disco, y algunos otros hits de su carrera. El escenario lo ocupa en su totalidad una pantalla es enorme, al estilo de la que uso en el Pop Mart, con diversas imágenes siempre haciendo alusión a la portada.

El plus de esta gira es, sin lugar a dudas, el telonero o quien se presentará previamente a U2. Me refiero a Noel Gallagher, uno de los fundadores de Oasis y del llamado britpop en los 90, quien junto con su banda High Flying Birds interpretará, seguramente, lo mejor de su repertorio solista y no tanto de Oasis.

A reserva de que en breve se anuncie una fecha más en México, por lo pronto pueden ir apartando el martes 3 de octubre de este año, pidiendo permiso en la escuela o el trabajo y tener presupuesto –los precios oscilan entre los 400 y los 2 mil 550 pesos-, para ver a una de las bandas de rock más populares de las últimas tres décadas.

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Por aquí les dejo este video para que chequen algo del The Joshua Tree Tour

“Sgt. Pepper's Lonely Hearts Club Band”, un tesoro para toda la vida

LA LIBÉLULA
Por Divandino



Para todo aquel melómano es indispensable conocer a la banda de rock pop más famosa de todos los tiempos. Si, seguramente muchos lo pensaron: The Beatles. Sin titubeo alguno, la carrera del llamado Cuarteto de Liverpool fue relativamente efímera, pues en tan solo una década transformaron modas, impusieron estilos y reforzaron a nivel mundial conceptos como banda de rock y grupo de pop.

The Beatles innovaron en muchos aspectos, tanto musicales como económicos. Fue un fenómeno en todo orbe; bien podríamos decir que fue uno de los primeros ejemplos de la globalización en el mundo del entretenimiento.

Hablar de The Beatles no solo es hablar de sus íconos John, Paul, George y Ringo – incluyendo de su productor de cabecera George Martin-, sino de la discografía tan rica. Discos que que se volvieron libros de cabecera para millones de banda en prácticamente todo el mundo. Cualquier grupo o solista, desde figuras internacionales hasta bandas de garage o de bar, han interpretado y han hecho miles de versiones de canciones “beatlerianas”.

Producciones como Abby Road, Revolver o el Álbum Blanco, dieron la pauta para el surgimiento de géneros, estilos y, sobre todo, de bandas propositivas que llevaban una influencia muy marcada de los estilos impuestos por The Beatles, influencias que han permanecido y siguen tan vigentes hasta nuestros días.

Este jueves el álbum Sgt. Pepper's Lonely Hearts Club Band cumplió 50 años desde su lanzamiento en 1967. Un disco legendario e insigne del cuarteto, desde su portada y las letras, hasta su música y su trabajo en estudio; marcó un antes y un después en el panorama musical.

Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band es una colección de 13 temas con una carga enorme de rock crudo y psicodélico. Muchos suelen llamarlo el primer disco conceptual de la historia, un material que duró 27 semanas en el Top Hit de Gran Bretaña y 15 en las lista del Billboard en Estados Unidos.

El nombre del disco surgió a propuesta de Paul McCartney al inspirarse en las monumentales “marching bands” que existían en Norteamérica en los 60’s. La iconica portada fue realizada por diseñador Peter Blake, y en ella aparecían The Beatles rodeados de figuras de diferente ámbitos de la cultura y la política, que van de una Marilyn Monroe a un Marlon Brando y de un Karl Marx a un Ghandi; todos bajo un set artificial lleno de flores y motivos multicolor.

Los seguidores de toda la vida consideran que esta producción discográfica tiene las canciones más entrañables del cuarteto inglés, como Lucy In The Sky With Diamonds, la melancólica She’s Leaving Home, When I’m Sixty-Four y la homónima que lleva el nombre del disco. Mención especial merece A Day In A Life en cuyo video aparecen las máximas figuras de The Rolling Stones, Mick Jagger y Keith Richards, lo que refiere que la famosa rivalidad entre las dos bandas fue más mediática que personal.

A lo largo del tiempo, la famosa portada ha guardado siempre un halo de misterio entre los fans, argumentando que en la misma existen mensajes ocultos y hasta cuestiones esotéricas.  Aunado a ello, hasta el día de hoy, se mantiene la versión de que el nombre del tema Lucy In The Sky With Diamonds no es más que un acrónimo al LSD y que el mismísimo Germán Valdés “Tintán” estuvo a punto de aparecer en dicha portada –solo un rumor a gran escala-.

Vale la pena destacar que el año en que se lanzó el “Sargento Pimienta” (1967) fue un año convulso, lleno de conflictos bélicos como el de Vietnam, los disturbios de discriminación racial en Detroit, Estados Unidos., hasta la muerte del mítico revolucionario Ernesto “Che” Guevara. En contraste, se vivía el llamado Verano del Amor, la consolidación del movimiento hippie en todo el mundo, un movimiento que buscaba el amor y paz.

Recientemente, el pasado 26 de mayo para ser exactos, salió a la venta una nueva reedición de este legendario álbum; fue editado por Giles Martin, hijo del productor de cabecera ya fallecido George Martin, el cual fue lanzado en diferentes formatos, que incluye una cd remasterizado y, para los más exigentes, una caja de lujo con seis discos que incluyen cortes inéditos y un libro que revela hechos curiosos sobre la producción original.

Tener un disco de The Beatles es guardar parte de la historia de la música contemporánea, tener al“La Banda del Club de los Corazones Solitarios del Sargento Pimienta” es un tesoro para toda la vida.

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Por aquí les dejo este link con los temas del cumpleañero: