Música a la Carta



LA LIBÉLULA

Por Divandino

Música a la Carta

Para quien sea un melómano de corazón o por simple necesidad lúdica, el presenciar en vivo y a todo color a su cantante o banda favoritos es muy gratificante. Es un éxtasis mental y una liberación natural del estrés cotidiano.


Y si, en lugar de ver a una banda, tienes la oportunidad de ver un sin número de agrupaciones y solistas confinados en un mismo sitio, ya sea uno o varios días. Eso es un festival, una pléyade multigénero donde tiene la oportunidad de escuchar a tus artistas favoritos y de conocer otros más.

Uno de los referentes a estos rituales sonoros, que hoy ya son muy común en prácticamente todo el mundo, es el festival Woodstock: uno de los festivales de rock y congregación hippie más famosos e importantes de la historia, que tuvo lugar en una granja de Bethel, Nueva York, los días 15, 16, 17 y la madrugada del 18 de agosto de 1969. Fue una expresión artística en contra de la guerra de Vietnam y la proclamación del amor y paz como forma de vida.

En el Woodstock participaron un sin número de luminarias del rock que estaban en pleno auge como Janis Joplin, Creedence Clearwater Revival, The Who, Joe Cocker, y Jimi Hendrix, así como el mismísimo Carlos Santana, entre muchos más. Se llevaron a cabo después ediciones en 1979, 1989, en 1994 y 1999 a manera de homenaje.

Actualmente figuran varios festivales de música que aglutinan diversos géneros emparentados con el rock, aunque ya se han abierto a estilos más alternativos y conceptuales. De tener objetivos meramente de convivencia, hoy en día son un escaparate para la mercadotecnia y la publicidad.

Solo por mencionar algunos de los más populares, están los siguientes festivales:

El Coachella Valley Music and Arts Festival, conocido simplemente como Coachella y que se realiza en la región de Indio, California en Estados Unidos. Se lleva a cabo en abril durante dos fines de semana completos, o sea, desde el viernes y hasta el domingo, con figuras del rock alternativo, pop, hip hop, electrónica, etc.

Del otro lado del “charco”, concretamente en Inglaterra, en la zona de Somerset, se lleva a cabo el Glastonbury y que aglutina, además de los conciertos de rock y música contemporánea, artes como la danza, el teatro, el circo y la comedia. Influenciado por el espíritu hippie de los 70, este festival se lleva a cabo en un terreno natural que con la lluvia se vuelve un lodazal inmenso, condición que lo caracteriza de otros y lo han hecho legendario en toda Europa.

El Rock In Río, que nació en Brasil en 1985, ha tenido desde entonces diferentes sedes alternas en donde se presentan los grupos y solistas más populares del orbe. Además de Río de Janeiro, se ha realizado en Lisboa, Portugal, y Madrid, España.

En ese tenor y cuyo organizador es líder de la banda Jane’s Adiction, Perry Farrel, se encuentra el festival Lollapalooza, que se realiza en Chicago (USA) con lo más representativo del rock alternativo, la música “indie” –o independiente, pues- y el metal. Hasta hoy, esta franquicia musical tiene sus versiones anuales en Chile, Brasil, Argentina, Alemania y Colombia.

En México, tras la realización del mítico Festival Rock y Ruedas de Avándaro en 1971, jamás se realizaron –tal vez con alguna que otra pero muy subterránea- conciertos masivos porque el gobierno de entonces pensaba que podrían levantar a las jóvenes generaciones y ocasionar revueltas sociales. –Lo justificaban porque estaban frescos los episodios de represión como el famoso “Halconazo” de aquel 1971 o la matanza de Tlatelolco tres años antes-. Hasta los 80 la música en vivo, el rock para ser preciso, se redujo a los famosos hoyos fonky, sobre todo en la capital del país; en los estados, ni en sueños.
 
Luego de la fiebre del rock en español a finales de esos trillados 80 y la esporádica inclusión de México en los tours de bandas internacionales, sobre todo INXS en el Palacio de los Deportes, surge un festival insigne del sonido nacional y latinoamericano, el Festival Iberoamericano de Cultura Musical Vive Latino –este año cumplió ya 18 años-. Regularmente se realiza todo un fin de semana en el mes de marzo, destacando el talento iberoamericano pero que, con el tiempo, ha ido incluyendo artistas de renombre global.

Otro festival que presenta lo más destacado del rock independiente y géneros alternativos a nivel internacional, me refiero al Corona Capital. A diferencia del Vive Latino, este no incluye, o muy poco, bandas o cantantes latinos.

Junto con estos festivales, México se ha insertado en el llamado “mainstream” con la realización de otros que poco a poco han ido creciendo, como el Pa´l Norte o el Machaca Fest en Monterrey, el Ceremonia en Toluca, el Anagrama, el Roxy o el 212 en Guadalajara, el festival de metal Hell & Heaven en la CDMX, entre muchos otros.

Solo para el recuerdo. En Veracruz nos acercamos un poco a esos niveles con el Festival de la Identidad Cumbre Tajín, que hasta el 2015 contó con un cartel musical de primera línea, donde se llegaron a  presentar desde el paisano Carlos Santana o la artista islandesa BJork, pasando por Fito Páez, Tool o Deep Forest, hasta una Regina Spektor o Café Tacuba.

Un festival muy emparentado con el Vive Latino es el Rock al Parque, que año con año se lleva a cabo en Colombia y trae a las figuras más representativas del rock, del reggae y del pop alternativo de toda Latinoamérica.

Y qué decir de los conciertos de música electrónica, que han cobrado fuerza por su nivel de penetración. Hablamos, por ejemplo, del Tomorrowland que se lleva a cabo en Bélgica y que ha tenido sedes alternas en Estados Unidos, Chile, Sudáfrica, entre otros, cuyos escenarios con verdaderamente fastuosos; del Ultra Music Festival en Miami (USA), el A State Of Trance, que se organiza a partir del programa de radio del dj holandés Armin Van Buuren y que presenta a figuras del subgénero trance, o el Electric Daisy Carnival en la Ciudad de México y Las Vegas. Existen muchísimos otros que, al igual que los antes mencionados, rescatan el espíritu contestatario de los “raves” noventeros o la proclama de amor y paz del ya desaparecido Loveparade en Alemania.

Existen otros festivales un poco más especializados o con un sentido más conceptual, como el Sonar en España, el Winter Music Conference, el South By Southwest o el Warped Tour en Estados Unidos, así como el BPM en México. Sobra comentar que existen otros tantos enfocados, por ejemplo, al jazz en New Orleans  o a la salsa en New York  -solo acordarse del Festival de Salsa de Boca del Río-, de tango en Sudamérica o incluso de música sacra en Europa.

Gracias a la tecnología, la mayoría de estos festivales son transmitidos vía streaming a todo el mundo. Así que sólo habrá que estar pendientes de las fechas y horarios en internet y redes sociales.

En México, a pesar de que el gusto generalizado se enfoca a géneros como Banda o Reggaetón, lo cierto que un gran porcentaje asiste a conciertos de rock y pop, pero de eso hablaremos en la siguiente entrega.

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EL PALOMAZO
Por aquí les dejo unos links sobre algunos de los festivales que mencionamos:




Kurt Cobain: una efímera carrera y un legado para la posteridad


LA LIBÉLULA

Por Divandino


El pasado 5 de abril se cumplieron 23 años de que una mañana Kurt Cobain se diera un escopetazo certero en la cabeza, con lo que no solo terminaría una vida llena de soledad, fama, talento y drogadicción, sino todo un movimiento contracultural que identificó a una generación, la llamada “Generación X”; terminó con esa etiqueta mediática llamada “grunge”.

Como una especie de maldición o una suerte cabalística de morir a los 27 años pesó en muchas estrellas del rock, como los icónicos Janis Joplin, Jimi Hendrix, Jim Morrison o Ian Curtis, así como Amy Winehouse y Kurt Cobain, entre muchos otros quizá menos famosos.

27 inviernos vivió Cobain porque su vida fue eso, inviernos crudos para su conciencia y su personalidad: un tipo brillante, si,  pero con problemas existenciales que amainaba con el uso y abuso de la heroína.

La música suele ser una válvula de escape para canalizar el talento y la energía, sobre todo en la adolescencia. Géneros como el punk o el hip-hop, en su momento, fueron expresiones del cambio en las mentes  de las nuevas generaciones, que posteriormente reflejaban cambios radicales en las sociedades contemporáneas.

Kurt Cobain nació en un pueblito norteamericano (Aberdeen, Washington) sin muchas oportunidades laborales ni escolares, víctima en algún momento de la violencia intrafamiliar, encuentra en la música un escape y gracias a una tía graba sus primeras pistas.

Vale recordar que existen varios documentales –les recomiendo Kurt & Courtney en Netflix- donde hacen mención constantemente de una grabación del pequeño Kurt cantando en una reunión familiar; o aquella etapa difícil en la que abandona la secundaria por falta de motivación, pero que se ve obligado a regresar a ella para trabajar como intendente.

Desde mediados de los 80’s, este genio que tenía facilidad para escribir y memorizar poemas de manera asombrosa, se une al bajista Krist Novoselic y al baterista Chad Channing, quien sería sustituido más adelante por Dave Grohl, para formar la mítica y efímera banda Nirvana; catapultando su éxito desde la ciudad de Seattle, donde también se gestaba el movimiento  Grunge junto con bandas como Pearl Jam, Stone Temple Pilots o Alice In Chains, por mencionar algunas.

Su relación enfermiza y tóxica con su hoy viuda, Courtney Love (líder a la postre de la banda Hole), fue un factor determinante en su trotante inestabilidad. Lejos de encontrar en Courtney un apoyo emocional y profesional, agudizó su adicción a las drogas y al alcohol.

Si Bleach fue el primer álbum de Nirvana, fue con su segundo material con el que llegaría el éxito, el dinero, la fama y los viajes por todo el mundo. Nevermind es un álbum, que no solo es un estandarte de la Generación X, sino un disco que revolucionó el rock en sonido y en actitud. El Grunge fue el subgénero  del  cual Nirvana lo abanderó a inicios de los noventa.

Hay muchas verdades a medias –y otras no tanto- sobre la muerte de Kurt Cobain. Lo cierto es que su inestabilidad emocional y su personalidad, en sí, estaba influenciada por la tendencia suicida de tipo familiar: dos de sus tíos acabaron con sus vidas de un disparo en la cabeza.

La teoría más escalofriante sobre el deceso del rockero se le atribuye a su propia esposa Courtney, quien con el afán de cobrar notoriedad social y económica, contrató por 50 mil dólares al líder de otra banda de mediana talla para matar a su esposo.

Dicha versión se afianza, luego de que se encontrara el arma sin las huellas de Cobain y la filtración de una grabación de Courtney donde supone que con la muerte de su entonces marido las regalías de su mda﷽﷽﷽﷽﷽﷽﷽﷽jor manera, dada su personalidad muy retrantonces marido las regallidad emocional estaba aderezada con una fuerte cargúsica subirían como la espuma. Aunado a ello, la firma de carta la póstuma descubierta en la escena del crimen no coincidía con su caligrafía.

Kurt Cobain vivió la fama de manera intensa y de una manera vertiginosa, quizá no supo manejar dicha condición de la mejor manera, dada su retraída personalidad y sus traumas que tampoco nunca supo o pudo superar.


Lo que nos queda de aquel capítulo de 1994 es un legado de música y letras irreverentes, que retratan la complejidad de una juventud sin un futuro promisorio y con pocas esperanzas, lo que reflejaba, pues, aquella generación del "grunge".

“Esta es mi casa”: Natalia Lafourcade




 Por Divandino


Ya son más de 15 años que esta gran talentosa ha ido creciendo en todos los sentidos. Musicalmente ha madurado y sus letras reflejan las vivencias propias y de su tierra adoptiva. Aunque no es veracruzana de nacimiento, su niñez y parte de su adolescencia las vivió en el pueblo mágico de Coatepec, siempre rodeada de arte y cultura.

Hija de un matrimonio de músicos y catedráticos,  ha compartido escenario con muchos grupos y solistas del rock nacional, así como productora de nuevas voces como Carla Morrison. Partícipe de un sin número de homenajes, que van de Caetano Veloso a Mecano, pasando por Juan Gabriel a Chavela Vargas.

Ella es María Natalia Lafourcade Silva, conocida  artísticamente como Natalia Lafourcade, quien cerró de manera muy emotiva su tour “Hasta la Raíz” en el gimnasio de la USBI Xalapa el pasado sábado.

Una noche despejada y cálida, como las que presagian las primaveras y los veranos en Xalapa, y ya el recinto deportivo lucía casi lleno cuyo público era muy heterogéneo, desde jovencitas de 14 años hasta cuarentones –o más- que esperaban escuchar a una de las cantautoras mexicanas premiadas el año pasado en el Grammy Latino.

Alrededor de las 21:15 inicio el concierto de la chaparrita y dulce Lafourcade interpretando “Vámonos Negrito”, un tema que retrata una parte de Veracruz, aquel de la negritud y de los campos de caña.

Acompañada de un ensamble de extraordinarios músicos virtuosos, Natalia cantó casi en su totalidad el multipremiado disco Hasta la Raíz que, dicho sea de paso, es uno de los mejores de su carrera, el mejor logrado tanto musical como líricamente; material que, por cierto, fue concebido por la cantante en su querido Coatepec.

Las alusiones a su “casa”, como el título de una de sus canciones y como ella misma lo expresó “que en Veracruz me siento una persona normal”, no se hicieron esperar. La interacción con el público fue total.

Con el sentimiento a flor de piel, contagiando esa emotividad de alguien que adora sus raíces, agradeció al público xalapeño, al coatepecano en particular, y al veracruzano en general todas las muestras de cariño y apoyo. “Esta es una noche especial con la que cierro esta gira que ha recorrido muchas partes de México, Estados Unidos y Latinoamérica”, comentó Natalia ante cientos de jóvenes con celulares en mano, tratando de captar cada palabra, cada movimiento.

Interpretar a uno de sus compositores favoritos y, por ende, una de sus influencias, como ella misma lo describe, era vital. Temas inconfundibles de Agustín Lara se escucharon ante la ovación de chicos y grandes, como “María Bonita” o “Aventurera”.

No faltaron temas insignes de su carrera como “En el 2000” o “Casa” cuyos arreglos sonaban un poco a una big band . Aunque, en general, su set list si sonó mucho más maduro y guardando una identidad entre pop contemporáneo y raíces sotaventinas y latinoamericanas, como rezaba la gira precisamente y su penúltimo disco: Hasta la Raíz.

Aprovechando el encore del respetable y la emotividad del momento, Lafourcade aprovechó para agradecer a todo su equipo de trabajo, desde técnicos de audio e iluminación, hasta sus músicos y managment los casi dos años del tour, que inició curiosamente en Veracruz Puerto.

De igual manera, se deshizo en halagos hacia su director musical Gustavo Herrero, a quien agradeció su profesionalismo y talento, amén de que fue uno de los artífices de su sonido tradicional durante los últimos seis años.

Así como interpretó a Juan Gabriel con “Yo No vivo Por Vivir”, tema que grabó con el Divo de Juárez para el disco Los Dúo, rindió un homenaje al cantante y músico venezolano ya fallecido Simón Díaz –que ahora nos enteramos lo llamaban el Tío Simón, quien también era poeta y empresario del país de Nicolás Maduro-, con el tema “Tonada de Luna Llena”.

Posterior a un set acústico, tocando tres temas solo con su guitarra, Natalia Lafourcade concluyó su presentación interpretando “Tú Si Sabes Quererme”, un tema recién estrenado a dúo con Los Macorinos y que contiene casi el mismo sonido de Hasta la Raíz, con mucho son jarocho y rumba latina.

Por cierto, ya no supimos si al día siguiente (domingo 2 de abril) se apareció o no en el mercado de Coatepec, tal como lo anunció. Lo que si reconocimos fue su franqueza al disculparse con quienes le han pedido fotos o autógrafos al pasear por las calles de la ciudad cafetalera.

“Les quiero decir que me disculpen, que me entiendan cuando les digo que no; porque prefiero tener una buena conversación con ustedes que una fotografía, porque esta es mi casa y ustedes son mi familia”.


El sonido fue bueno pero no excelente pues sabemos que el gimnasio de la USBI Xalapa es una cancha de baloncesto y no un auditorio propiamente, pero cumplió con las expectativas logísticas. Quizá porque el público, en su mayoría familiar, el recital fue agradable y sin mayor incidente que la alegría y las ovaciones a la paisana Natalia Lafourcade.

Quizá la próxima vez que veamos a la coatepecana suene distinto y pueda reinventarse, pues ahora se acerca un poco más al estilo de una Lila Downs que a una Joss Stone –con quien ya hizo un dueto informal (https://www.youtube.com/watch?v=VtA4r9OD9PU)- o Regina Spektor, y no porque suene mal, pero podría refrescar su sonido y no encasillarse.

Con esta entrega, esperamos traerles cada semana lo más destacado de la música y la cultura pop de nuestros días. Bienvenidos a La Libélula.